Once años atrás, Tarou y su hermana menor fueron secuestrados por un grupo desconocido y, aunque él logró sobrevivir, la pequeña murió en circunstancias extrañas durante su cautiverio. Desde entonces, Tarou ha sido incapaz de conciliar el sueño, además de padecer un severo stress post-traum&aacteu;tico que le impide llevar una vida normal.